Carolina Hernández (*)
Cuando decidí hacer una visita a Costa del Silencio no pensé nunca que en lugar de que me invadieran los buenos recuerdos lo que me invadiera fuera una inmensa pena.
Estoy segura de que muchos tenemos decenas de historias que contar de todo esta zona. Quienes pertenecemos a toda esta zona estamos vinculados directa o indirectamente porque nuestros familiares trabajaron y trabajan por allí, porque de pequeños íbamos al parque con el tren de las brujas, el parque de coches, etc.. y en la adolescencia intentábamos colarnos en alguna piscina a darnos un chapuzón para aguantar la caminata hasta llegar a casa, porque hasta no hace mucho tiempo, se podía ir caminando a muchos sitios sin tener que ir mirando a los lados como ahora por miedo a lo que te pueda pasar.
Ahora, la zona está mucho peor que hace 20 años. Las calles son directamente un grave peligro, y nada importa si son responsabilidad del Cabildo o de otro que pasa por allí, el responsable directo y quien tiene que luchar es el Ayuntamiento. Lo que eran zonas verdes y frescas son ahora palmeras y árboles secos, que tienen riego por cierto, pero que no se riegan. Todas las aceras están rotas e invadidas literalmente por coches.
Es incomprensible que una zona con tanto potencial y en el que hace mucho tiempo se hizo alguna inversión para mejoras, ahora haya quedado en el olvido y ni siquiera se mantenga lo que ya está hecho. Los únicos que le dan un toque de color son los voluntarios de la limpieza que con gran esfuerzo y mucho amor por nuestra tierra limpian zonas olvidadas y hasta han instalado una curiosa biblioteca que da una sensación de paz ante tanta barbarie.
Parece que a los gobernantes sólo les interesa invertir dinero donde puedan hacer fiestas y no donde los aroneros queremos realmente que se invierta que es en limpieza, seguridad, educación, vivienda, juventud y empleo.
Presumen de que hay millones de euros sin gastar en el Ayuntamiento pero no lo gastan en mantener un entorno agradable para quienes ayudamos a que esté todo ese dinero en los bancos. Cada día, cada paseo y cada mensaje que recibimos ratifica nuestra idea de que en Arona hace falta un cambio.
Y Fuerza Canaria es una apuesta segura porque lucha y luchará siempre por la dignidad de nuestros pueblos.
(*) Portavoz de Fuerza Canaria

















